La mousse de limón es una muy buena opción después de una comida muy fuerte, porque es suave y refrescante. No necesitaremos el horno, pero eso sí, preparadla con mucha antelación, el dia antes mejor, ya que necesita muchas horas de refrigeración.

Yo la congelo, así es más fácil de desmoldar y decorar. Acostumbro a decorar las mousses con mermeladas artesanas de frutas; siempre compro en tiendas de productos ecológicos o a productores locales. Uno de mis favoritos es  Rosons, artesanos de Barcelona y con mucha variedad de confituras y mermeladas.

Si tengo tiempo las hago en casa pero con la cantidad de artesanos que hay creo que merece la pena probar sus productos.

Para hacer la mousse tenemos que empezar con un merengue italiano. Le aportará esas burbujas que dan esa textura tan agradable a la mousse. También montaremos nata pero no es necesario que esté del todo montada ya que costaría más de mezclar.

Yo uso hojas de gelatina pero si preferís gelatina en polvo hay que tener en cuenta que una hoja de gelatina equivale a 2 gr en polvo.

Pues voy al grano con la receta

Merengue italiano

Necesitaremos 100 gramos para la mousse. Es imprescindible tener un termómetro de cocina para hacer el almíbar que lleva. Así que lo haremos con:

40 gr de claras pasteurizadas; como son menos consistentes que las frescas podemos añadir 2 cucharadas de albúmina en polvo (es clara de huevo deshidratada). Conseguiremos algo más de consistencia, y la podemos encontrar en tiendas especializadas en repostería. Además si añadimos una cucharadita de cremor tártaro ayudaremos a que monten mejor. También en tiendas especializadas.
75 gr de azúcar
35 ml de agua

Primero montaremos las claras, hasta que estén bien firmes. Serían unos 8-10 minutos a velocidad alta. Reservamos y vamos a preparar un almíbar con el agua y el azúcar: lo ponemos al fuego y controlamos con un termómetro de cocina, hasta que llegue a los 116º.

Immediatamente lo vamos añadiendo a las claras montadas pero sobre todo, poco a poco, en forma de hilo muy fino y a velocidad baja. No añadáis el almíbar con prisas ni de golpe ya que las claras se volverían líquidas y cosaría mucho de recuperar. Se tiene que ir añadiendo poco a poco, en forma de hilo  y cerca de las paredes del bol.

Una vez esté todo integrado, seguimos batiendo unos 8-10 min más hasta que quede bien firme y brillante. Así es como se hace el merengue que vemos en las pastelerías, tan firme y consistente.

Mousse

Antes que nada, pondremos en remojo 10 minutos 4 hojas de gelatina.

Exprimimos 50 ml de zumo de limón y reservamos.. Rallad un limón ecológico y reservar; la ralladura aportará más sabor.

Montamos 250 ml de nata, pero sólo hasta que esté cremosa, ligeramente montada.

Una vez tengamos las hojas de gelatina bien hidratadas, las escurrimos y las ponemos al fuego con el zumo de limón hasta que se disuelva. Vigilad que no llegue a hervir porque entonces no cuajaría. Lo dejamos templar unos dos o tres minutos y lo vertemos en un bol grande.

Poco a poco, añadimos el merengue. Y por último la nata y la ralladura, mezclando todo con movimientos envolventes y despacio.

Y es todo!! Ahora tocaría poner tod en un molde y refrigerar. Sobre los moldes: podemos usar un aro de pasteleria con papel de acetato alrededor, que permitirá desmoldar fácilmente y que queden los bordes perfectos.. Sería poner el aro sobre un plato, cubrir con las tiras de acetato por los alrededores, rellenamos y lo ponemos en el congelador.

Ya veréis que fácil de desmoldar y que sabor más refrescante. Cuando desmoldéis es el momento de poner la mermelada por encima y a comer!!!!

Espero que os animéis a probarlo!!!!

Con esta receta participo en el Reto Dis-Fruta de Nunca es Demasiado Dulce

 

 

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