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Este bizcocho se basa en la receta del bizcocho básico con aceite de girasol que se puede adaptar de muchas maneras y además es muy jugoso y puede aguantar varios días manteniéndose húmedo y esponjoso.

Como de costumbre, la mayor parte de las veces que añado fruta, la caramelizo ya que así no se estropea ni desprende líquido que afecta a la cocción y textura del bizcocho. Además el sabor que aporta es exquisito!!!! Mejor usar piña natural, y no en almíbar.

Lo hice con dos moldes redondos de 20 cm, y pude dividir cada bizcocho en dos discos. Pero si no queréis capas tan finas podéis dejarlo tal cual.

Antes de empezar, caramelizad la piña y preparar la buttermilk. La crema de coco es mejor hacerla con unas horas de antelación o incluso el día antes ya que será mejor que esté fría.

Los bizcochos también recomiendo hacerlos el día antes o con unas 4 o 5 h de antelación, ya que a la hora de cortarlos y rellenarlos los trabajaremos mejor.

Ingredientes

4 huevos
290 gr de harina de repostería o harina de trigo integral bio
250 gr de azúcar de caña bio
170 ml de aceite de girasol
250 ml de buttermilk (250 ml de leche y 15 ml de zumo de limón, dejamos reposar unos 10 min)
2 cucharaditas y media de levadura; media cucharadita de bicarbonato.
300 gr de piña natural troceada junto con 70 gr de azúcar y 40 ml de cointreau

Almíbar: necesitamos 100 ml de agua; 100 ml de cointreau y 100 gr de azúcar de caña bio (el mismo que hemos usado para la masa)

Crujiente de avena: 100 gr de copos de avena + 50 gr de azúcar de caña bio + 20 gr de mantequilla + coco rallado

Crema de coco: *Duplicad las cantidades si queréis una tarta con más relleno y cobertura.
500 ml de leche de coco (aseguraos que sea para cocinar, suelen vender en tiendas de productos biológicos por ejemplo, en latas y es más densa que la que podemos encontrar en bricks del supermercado).
60 gr de coco rallado (podéis echarle más si os gusta el sabor del coco
150 gr de azúcar de caña y 1 cucharada de sirope de arce o miel (le dará más brillo).
60 gr de mantequilla
100 gr de maicena, diluida en 150 ml de agua.

Precalentamos el horno a 170º.Poned un cazo con agua hirviendo en el fondo del molde ya que aportará más humedad y el calor se distribuirá de manera más uniforme. Calor arriba y abajo y en este caso con ventilador porque lo haremos en dos moldes, uno en cada bandeja y nos interesa que el calor se reparta bien.

Preparamos la buttermilk. Mezclamos todo y en unos 10 min ya estará lista; la leche tendrá un aspecto cortado (suero de leche).

Mezclamos y tamizamos la harina con la levadura y el bicarbonato

Para caramelizar la piña, sólo tenemos que trocearla, a daditos pequeños, y ponerla en una sartén al fuego junto al azúcar o el licor. Cuando se haya evaporado el líquido y disuelto el azúcar estará listo. Unos 10 o 15 min aprox. Reservamos y dejamos templar.

Batimos los huevos con el azúcar a máxima velocidad unos 8-10 minutos hasta que queden bien cremosos y dupliquen el volumen. Añadimos el aceite y batimos un par de minutos más.

Ahora añadimos la harina tamizada alternando con la buttermilk (tres veces harina, y dos buttermilk, terminando con la harina). En este punto removemos a mano con movimientos envolventes o a velocidad mínima.

Si lo hacéis en dos moldes, pesadlo todo primero y dividirlo entre 2, para que los dos bizcochos queden iguales. Por último engrasamos bien los moldes; ponemos un papel de horno en el fondo del mismo diámetro y vertemos la masa. Si lo hacéis en dos moldes, pesadlo todo primero y dividirlo entre 2, para que los dos bizcochos queden iguales.

Colocad la mitad de los trocitos de piña repartidos sobre la masa. Reservad el resto para el relleno.

Si podéis usad las cintas de horneado; de esta manera evitamos que se resequen los bordes. Son unos 40 minutos de horno, pensad que no tienen demasiado grosor. Comprobadlo a los 30 minutos.

Una vez fuera del horno, dejamos que enfríe sobre una rejilla

Para la crema de coco: poned al fuego la leche, el coco, el azúcar y la mantequilla, y remover hasta que todo esté integrado. Retirar un momento del fuego y a parte mezclar y diluir la maicena con el agua. Ahora juntarla con la mezcla anterior, poner de nuevo en el fuego y remover hasta que la crema espese; no dejéis de remover.

La dejamos enfriar hasta que vayamos a usarla. En ese momento ponedla en el bol de la batidora y batir unos 2 o 3 minutos; esto lo haremos para que se airee y quede una textura más cremosa y fácil de repartir. En invierno no necesita nevera.

Para el almíbar, sólo tenemos que poner todos los ingredientes al fuego y dejar hervir 5 minutos. Dejadlo templar.

Para el crujiente de avena bastará con poner todo junto en una sartén o cazo e ir removiendo hasta que empiece a coger un tono doradito.

El montaje de la tarta será con estos pasos:

1-Dividimos el bizcocho en discos (en este caso serán dos o bien 4); los remojamos con el almíbar,(sin pasarnos porque si no se nos podrían romper)

2-Con una manga cubrimos cada disco con la crema dejando espacio entre medio para ir poniendo la piña. Yo la verdad es que sólo puse una capa muy fina de crema y los trocitos de piña.

3-Acabamos cubriendo toda la tarta con la crema de coco, a vuestro gusto. Yo lo dejé un poco descubierto. Y decoramos con la avena y, si queréis, unos trocitos de piña deshidratada.

Y listo para presentarlo a vuestros invitados y a comer!!! Es muy refrescante y ligero, ideal para después de una comida fuerte.

 

 

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